Munnar: entre plantaciones de té

 

He pasado varios días caminando por un lugar donde toda la paleta de colores del tono verde está presente en un paisaje impregnado hasta el infinito de plantaciones de té que encajan a la perfección cual rompecabezas. La montaña, el té, el buen olor y las no aglomeraciones de Munnar hacían que por momentos pensara que no estaba en India.

De los tres días que estuve en Munnar uno de ellos me apunté a una caminata con un guía local para aprender sobre el proceso de elaboración del té y cual fue mi sorpresa que de un sólo tallo de hojas sale el té blanco (brotes más jóvenes), el té verde (hojas menos jóvenes) y el té negro (dicho de mala manera, las peores hojas).

Las plantaciones de té se remontan a la época de los colonos británicos que venían de vacaciones a Munnar y pronto se dieron cuenta de que las colinas y el clima eran ideales para el crecimiento del té. Comenzaron la tala de árboles que trajo consigo la extinción de animales (ya no es tan fácil ver elefantes) pero convirtieron las plantaciones de té en el motor económico de la zona.

India es el segundo productor mundial de té, ¿pero a qué precio?. Caminando por las montañas de Munnar encontré a este grupo de mujeres descalzas, aguantando los gritos desmedidos del supervisor (mal nacido), trabajando 10 horas cargando sacos de hojas por un sueldo de 3.5 EUROS AL DÍA, ¡Esto es una explotación! Su piel, su manera de caminar y la expresión de su rostro denotaban agotamiento.

En el año 2015, 7000 recolectoras se pusieron en huelga para luchar contra la empresa que explota las tierras, contra el gobierno y los sindicatos. Era la primera vez en siglos que se organizaba este tipo de rebelión. Las recolectoras consiguieron aumentar su salario hasta los 4 EUROS AL DÍA.

Me sigue pareciendo una explotación pero es un hilo de esperanza que en India las mujeres de las clases más bajas comiencen a alzar la voz para defender sus derechos.

Si obviamos el tema social, Munnar es el paraíso para cualquier amante del té y de caminar por la montaña. Han pasado los meses y me sigo visualizando en aquella terraza bebiéndome una taza de té verde de calidad y con vistas a las plantaciones.

Hampi: el último reino hindu

 

Me encuentro en Hampi rodeada de las ruinas de la antigua capital del reino de Vijayanagar, en medio de un paisaje esculpido por las rocas de granito.

El templo de Virupaksha dedicado al dios Shiva fue el único que quedó intacto tras el saqueo que sufrió la ciudad y siglo tras siglo ha perdurado como un centro de peregrinación. Enfrente de este templo se extendía un bullicioso bazar con todo tipo de alimentos, aves, animales e incluso diamantes y piedras preciosas, así lo relataron los portugueses a su paso por Hampi.

Siguiendo el curso del río se llega al templo Vittala donde tras un golpecito en cualquiera de los siete pilares resuena música propia de instrumentos de cuerda, viento o percusión. Los británicos también pasaron por Hampi y cortaron dos de los pilares para descubrir de donde salía la música pero no encontraron nada.

Para llegar a los rincones de Hampi en los que parece que el tiempo se suspendió hay que Sigue leyendo

Norte de Goa: si no fuera por ti…

 

Situémonos en los 60’s: el Norte de Goa era el final del hippie trail, el último punto de la ruta de aquellos que buscaban aislarse de occidente para centrarse en un mundo espiritual de paz y amor rodeados de drogas, sexo y gurús.

Situémonos en el S.XXI: Calangute, Anjuna y Arambol han visto como han evolucionado sus visitantes, pero literalmente, siguen siendo la meca del desmadre: decibelios descontrolados, motores que rugen, playas atestadas, casinos, drogas…

Sin embargo yo viví el Norte de Goa de forma distinta. Si no fuera por Anand, no hubiera terminado bailando Bollywood en el patio de un restaurante de la playa de Candolim, probablemente tampoco hubiera probado el Gulab Jamun ni hubiera ido al Aguada Fort en moto en plena noche estrellada.

De camino al aeropuerto decidimos parar en Panjim, la capital del estado de Goa y antigua capital de todas las colonias que establecieron los portugueses hace más de 500 años con el objetivo de alzarse con el control del comercio de especias.

“Quien ha visto Goa no tiene que ver Lisboa” Sigue leyendo

Sur de Goa: llévame en tu bicicleta

 

Mi primera experiencia en Goa fue ver amanecer en el trayecto que hicimos en moto desde Madgaon hasta Palolem. Lo considero un lujo de bienvenida, al igual que el chai que nos tomamos en la cuneta de la carretera por la que fuimos 40km casi en soledad, respirando un aire muy distinto al del resto de India.

En Palolem nos esperaba un desayuno a pie de playa y un largo arenal con bungalows por el que pasear con los primeros rayos de sol. Varios días se sucedieron entre palmeras, kayak, restaurante tibetano, la calle del mercadillo y las veladas nocturnas con música en directo y karaoke.

Desde Palolem se puede ir caminando a la playa de Patnem cruzando una pequeña colina. Patnem es menos pintoresca pero también menos masificada, ideal para hacer yoga y retirarte tras una puesta de sol de infarto!!

A una distancia asequible en moto desde Palolem está la playa Sigue leyendo

India: en tren de Ernakulam a Madgaon

Ernakulam(Kerala)- Madgaon (Goa), sleeper class, 12 horas, 445 rupias=6.26 Euros.

Una cosa de la que disfruto especialmente en La India es de viajar en tren porque tras las rejas he tenido las conversaciones más interesantes con la población local. Cada trayecto me ha enseñado a olvidarme y reirme de los tópicos y a mirar cara a cara sin sentimiento de desconfianza.

A la 16.00 ya estaba montada en el tren. Con las camas aun plegadas porque todavía brillaba el sol, me tocaba sentarme junto un grupo de amigos, abuelitos, que poco tardaron en invitarme a un té. Y si hay té, hay conversación entre risas y caras de asombro por ambas partes. En India y sobre todo en los trenes, he encontrado gente generosa.

Durante todo el trayecto, día o noche, pasan por los vagones vendedores de snacks, refrescos, samosas, etc, pero es mejor que lleves tu propia comida y bebida puesto que las condiciones higiénicas distan de mi confianza. Lo digo yo que me metí literalmente en la cocina del tren.

No querrás pasar toda la noche en el tren pegada al baño (agujeros), ¿no?. Como imaginabas, Sigue leyendo

Croacia: invierno en Zagreb

Los 10 días que el destino ha querido que pase en Zagreb han avivado mi interés por los países balcánicos.

Zagreb me ha parecido una ciudad marcada por el periodo comunista en el que Croacia pertenecía a la antigua Yugoslavia. Si bien esto no es tan patente en el centro, a las afueras predominan los altos bloques de casas con colores grises, un paisaje no del todo desarrollado, como una ciudad intentando salir a flote.

A su vez también he visto a Zagreb marcada por su reciente incorporación a la Unión Europea. Ondean las banderas y da la impresión de que la inyección de dinero ha generado el fuerte contraste entre las fachadas reformadas y las fachadas a trozos descoloridas que parecen estancadas en el imperio austro húngaro. En la parte alta del centro de Zagreb lo más relevante es la iglesia de San Marcos.

zagreb iglesia San Marcos

Casi al lado del museo está una antigua fortificación que dispara un cañonazo a las 12 de la mañana. La historia se remonta a que antiguamente todas las noches sonaba una campana para anunciar el cierre de la puerta de la ciudad para protegerla de los ladrones.

Cerca de la iglesia está el Museo de las Relaciones Rotas Sigue leyendo

Alleppey: ¿qué hacer en la Venecia India?

 

Las “bienvenidas” de India suelen ser difíciles y Alleppey fue más de lo mismo: ciudad fea, sucia, ruidosa, sin aceras y con cientos de avispados intentando timarte con un tour ¡Mucho ojo!. Pero no desesperes ante la primera impresión. Que la belleza está en el interior es un frase muy oportuna para Alleppey y lo comprobarás tan pronto como te alejes de la ciudad.

¿Qué hacer en Alleppey?: canoa en los backwaters

Los canales estrechos con densa vegetación de palmeras son idóneos para ver la vida de los backwaters que transcurre pegada al agua: lavar, comprar, cocinar…Las propias familias se mueven en canoas. Los canales más anchos son un continuo ir y venir de barcos para el transporte de mercancías y pasajeros de un pueblo a otro.

backwaters kerala alleppey

Por un tour de día completo no pagues más de 800 rupias. En el mismo grupo que yo iba gente que había pagado hasta 1200 rupias por lo mismo. Asegúrate de Sigue leyendo

Kerala: ¿visitar o no visitar Fort Kochi?

 

Se vende Kerala como un remanso de paz en India pero mi primera impresión fue “¿he salido de Málaga y me he metido en Malagón?” Hora y cuarenta y cinco minutos para los 40km que separan el aeropuerto de Cochín de Fort Kochi.

Mi opinión sobre los lugares que visito en India está condicionada por el sitio desde el que vengo. A posteriori creo que no encontré el encanto a la herencia colonial de Fort Kochi ni a sus redes chinas de pescar. Sin embargo, viniendo de Nueva Delhi y Varanasi, Fort Kochi me pareció una parada acertada.

redes chinas Forti Kochi

Fort Kochi significó hacer un pequeño paréntesis en India para montar en bici sin miedo a Sigue leyendo

India: en tren de Nueva Delhi a Varanasi

750km, 14 horas enriquecedoras, sleeper class (litera), 445 rupias, 6 euros.

La estación de tren de Nueva Delhi es una parada obligatoria para profundizar en la cultura del país. Moverte por los aledaños de la estación ya te hace intuir la que se avecina, una ginkana sólo para los más “jabatos”.

Una vez dentro de la estación de tren de Nueva Delhi encontrarás una pantalla enorme donde se indica tu vía a la que tendrás que llegar sorteando las miles de miradas que apuntan hacia ti y sorteando al conglomerado de personas que bajan de cada tren.

Ya en la vía no aspires a sentarte en un banco porque Sigue leyendo

Varanasi: vida y muerte

“Benarés es más antigua que la historia, más que la tradición, mayor incluso que la leyenda y parece dos veces más antigua que todos ellos juntos”.

Varanasi nos recibe a oscuras y con niebla, inmersas en un laberinto de callejuelas que desafían nuestra orientación y olfato. Créeme, nunca has olido algo semejante. Desde la azotea de la guest house el silencio sólo queda roto por la música de fondo que anuncia la llegada de otro difunto. La muerte en Varanasi está presente los 365 días del año, las 24 horas al día.

No amanece con un ambiente menos lúgubre que el de ayer. A orillas del río Ganges, rumbo a Manikarnika Ghat compartimos el camino con las reinas de Varanasi, las vacas, que a su vez pelean con otros escuálidos animales por encontrar algo que llevarse a la boca. Basura donde rebuscar no falta.

Varanasi Ganges vacas

La desigualdad en La India se palpa hasta en la muerte ya que el material con el que se enciende la hoguera para cremar el cuerpo depende de tu poder adquisitivo. Mientras unos compran madera de sándalo, otro se conforman con una madera más corriente o incluso mierda de vaca. Los aledaños de Manikarnika Ghat están llenos de “combustible”. Sigue leyendo