San Salvador

Me voy con ganas de dar una segunda oportunidad a El Salvador porque no es justo valorar un país sólo por su fea capital San Salvador, por la posición en el ranking como uno de los países más peligrosos del mundo y por los terremotos y lluvias torrenciales que me han tocado vivir.

Lo que escribo hace referencia únicamente a la capital pero creo que el país sí tiene cosas que ofrecer a los turistas. En Traveling with Dusty Shoes se enseña El Salvador que no he podido conocer con sus volcanes, pueblos coloniales y zonas naturales.

A vista de pájaro, San Salvador es una capital rodeada de verde, con mucha montaña y casas bajas. Esta foto no pinta tan mal ¿verdad?

centro san salvador

Pues a pie de calle, la vida cambia. Yo no me encontré un centro de San Salvador como la foto de arriba, me encontré algo parecido a la foto de abajo. Un centro caótico, sucio, intransitable, sin turistas, donde mil ojos te miran y donde no podrás sentarte en un banco a leer sin que vengan varias personas a pedirte dinero en menos de un cuarto de hora.

Bien por los terremotos que años atrás destruyeron la ciudad, bien por la falta de dinero o bien por la falta de interés de los políticos, me dio la impresión de que el centro de San Salvador se cae a cachos. Los principales edificios más o menos se conservan pero lo demás…

Centro San Salvador

Al centro de San Salvador llegué en el autobús nº34 que cogí en el museo de arte. El señor del hotel se despidió con un “Cuidese, señorita. Vaya con Dios” Mientras esperaba en la parada un señor me preguntó “señorita, ¿Usted no tiene miedo?”. Durante el camino una chica se sentó a mi lado y me preguntó “¿y no tienes miedo?”.

Tengo la impresión de que aquí la gente vive con miedo y convive con el miedo. No es para menos. En El Salvador no sólo la gente rica es atracada. En los autobuses también se meten pandilleros armados obligando a “colaborar” con una pequeña donación (aunque sea un mísero dolar), atracando a personas realmente humilde.

Yo estaba alojada en una zona “segura” pero aun así se palpa un clima diferente. En este barrio hay poca gente que camina. Y los que caminan tienen miedo. Y cuando oscurece a las 6 de la tarde ya no camina nadie ¡ni el tato!

malecon La Libertad

Lo que ha hecho que mi estancia en San Salvador sea buena es la fiesta, la cena y la cervezas en la zona de Santa Tecla, el sábado en la playa gringo/surfera de El Tunco, la langosta rellena de camarón en el malecón de La Libertad, las pupusas en Los Planes y…

…y sobre todo la gente local que he conocido porque cuando hablas con ellos te cambia la visión de El Salvador. Ellos consiguen que le quieras dar una segunda oportunidad al país porque ellos hablan de su país con una sonrisa y sus opiniones distan mucho de la negatividad y el aburrimiento del expatriado europeo.