Viaje por India en moto: exprimiendo los días y bebiendo su jugo, Goa.

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Yo necesitaba empezar el viaje sin sobresaltos y ambos necesitábamos olvidar la etapa de mis ansiedades, miedos y pánicos. Sabíamos que el estado de Goa era una baza segura pues años atrás nos regaló magia, y mas en concreto Palolem, sería un “subidón” con nuestro bungalow a pie de playa, porche y hamaca incluido.

Comienzo sin sobresaltos decía. ¡Toma! En India no se lleva el alumbrado nocturno de las carreteras así que en una de esas que intentábamos escabullirnos con la moto de un tumulto de coches, zas, nos colamos en una zanja que se apoderó de la oscuridad. Fue más el ruido que otra cosa, la moto quedó intacta y nosotros también. 🙂

Lo que más me atrae del sur de Goa es que no pierde el exotismo con ese punto de que cada día ocurre algo que no te esperas pero a la vez hay detalles que te hacen la vida más agradable que en el resto de India, especialmente más naturaleza, menos contaminación, menos ruido y menos gente. Resumiendo, lugar perfecto para tomarnos al pie de la letra el mantra: mente, cuerpo y alma.

Exprimimos los días y nos bebimos su jugo con desayunos interminables, con paseos en la playa y chapuzones, con un buen libro, con una siesta tras un viaje de sabores para reponer energía, yoga y meditación al atardecer, una cena con velitas para dos (como cantaba Sabina) y para terminar, un rato de disfrutar del silencio y las olas al lado de Ankur cuando la noche brillaba en todo su esplendor.

Estos días fueron regeneradores, volví a ser yo, volví a sonreir, volví a dejarme llevar y me volvió a importar un pito el pasado y el futuro. Estos días me dieron la confianza que me faltaba porque cuando pasas un proceso de catarsis emocional como el mío siempre te queda el run-run de si volverá a pasarte en el momento más inesperado.

Ahora te puedo decir que todo pasa, que no hay mal que dure mil años y que lo mejor que pude hacer fue enfrentarme a ese run-run consciente de lo que podía sentir pero sabiendo también que en estos meses me había fabricado una buena caja de herramientas para superar cualquier mal trago. Un abrazo de Ankur lo cura todo.

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Tailandia: Railay, mi paraíso!

Sabía que después de 15 días en Myanmar iba a necesitar un descanso así que decidí elegir una sola playa de Tailandia donde pasar los últimos 5 días de mis vacaciones.

Di muchisimas vueltas al mapa ¡Qué indecisión!. Miré el mar al sur, este y oeste. Finalmente me decanté por Railay. ¿Por? Típico paisaje kárstico que atrae a escaladores de todo el mundo, rodeado de naturaleza, incomunicado por carretera, un lugar a donde no llegan tantos tours, con restaurantes, bares y música pero lejos de las fiestas locas de Ko Phi Phi y barato. En Railay hay tres zonas bien diferenciadas.

Railay East donde llegan las barcas desde Krabi y hay hoteles de alto nivel. Esta playa es bastante fea sobre todo cuando baja la marea y todo son piedras. Pero en Railay East se encuentra el acceso al camino que sube al View Point que nos deja ver Railay desde arriba.

view point mirador railay

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