Día de muertos: Morelia y Pátzcuaro

Salgo de México DF, terminal de Poniente (Observatorio) a las 16.30. El bus me sorprendió para bien: dos plantas, espacio para estirarte como en el sillón de casa y algo de comida.

4 horas después llego a Morelia donde cojo un taxi y por primera vez me hago caca pensando que me iban a robar y solo se me ocurre preguntarle al taxista “¿Por qué estamos en una calle oscura y vacía? Usted no me a robar, verdad?” Era un taxis de los legales pero aquí es mejor no fiarse de nadie.

Llego al hostel y resulta que hay overbooking. No solo compartimos cuarto con otros viajeros sino que también compartimos cama. Me tocó con mi compi de piso así que no tengo ninguna queja, 2 noches=10 euros desayuno incluido. En México los sistemas de reserva de habitaciones funcionan mal, no hay control, jajaja. Por fin, me junto con el grupo y cenamos.

Día siguiente, visitamos Morelia (capital del estado de Michoacan). Lo que más me gustó fue una calle llena de altares con diseños de todo tipo.
 
Por la tarde, decidimos contratar un tour para visitar los pueblo de tribus Purépechas que se encuentran en las islas del lago Patzcuaro. Es aquí donde realmente se puede apreciar la celebración del día de los muertos en México.

Bien, empezamos el viaje con destino al embarcadero donde tomamos nuestra barca. Luna, estrellas y las siete islas del lago Patzcuaro iluminadas. Me encantó.
 

Llegamos a la isla donde nos reciben los Purepechas con pan de muerto, bailes y música. En México el día de los muertos no es triste, es una celebración porque según sus creencias, hay que celebrar que los familiares han pasado a mejor vida. Tras la visita, embarcamos de nuevo y empieza la verdadera aventura

En el medio del lago nuestra barca hace ruidos raros, bbrrruuffff bbrrruuufff hasta que se para. El conductor no tiene el teléfono de nadie así que recurre al viejo truco de hacer señales con una linterna hasta que pasado el rato nos vienen a remolcar. ¡Conseguido! Llegamos a otra isla, la de Janitzio con muchos más turistas, más tiendas…otro ambiente.

Nuestra barca parece que está reparada, montamos de nuevo y ahora resulta que la barca no avanza. De aquí en adelante no cuento más jeje porque la barca no dió para más.


Aunque no pudimos ver todo lo que queríamos, me lo pasé muy bien con mis compañeros de viaje.
 
He visto otra parte del país mucho más rural y con personas cuyos rasgos y costumbres son muy diferentes a la gente del DF. Otra sociedad completamente distinta.
 

Un besoteeeee y mucho cuidado si visitais las islas porque de los campos de maíz en la noche de muertos sale gente extraña, jajaajaja