31-32 Ruta en moto a Pangong Lake

 

¿Qué necesito cómo mínimo para ir a Pangong lake?:

Alquiler de moto de 225cc: 900 rupias/día incluyendo casco.
Alquiler de protección para codos y rodillas: 100 rupias/día.
Permisos para acceder a Pangong Lake (solicitarlo como mínimo 48h antes de salir): 600 rupias/4 días
Botellas extras de gasolina ya que en Pangong Lake no se puede repostar en el camino.

¿Cómo es el recorrido a Pangong lake?:

Conocía este lago mucho antes de que se hiciera famosa la película “3 idiots”. Había mirado el mapa decenas de veces, observando como esta extensión de agua en medio del Himalaya hace de frontera natural entre India y Tibet(China).

La vida a veces te pone delante a la persona adecuada en el momento adecuado y como si se tratara de una película de Hollywood, entró en escena Ankur que también iba hacia Pangong Lake en moto así que no dudamos en compartir experiencia.

La ruta hasta Pangong Lake es de 150km pero en India es mejor obviar la distancia y prestar mas atención a las medidas de tiempo, en este caso 7 horas durante las cuales estos ingeniosos carteles te recordaran que debes conducir con precaución en todos los aspectos:”after whisky, driving is risky” o “better late than never”.

La salida de Leh es el tramo de carretera más rápido que vas a pillar dejando a tu paso la gompa de Shey, el monasterio de Thikse y Stakna. En Karu tendrás el primer control de permiso y pasaporte y a partir de aquí entrarás Sigue leyendo

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29-30 Leh y el monasterio de Thiksey

 

Estoy en uno de esos rincones del planeta que muchos ni saben que existe. Estoy en uno de los sitios más inaccesibles de La Tierra ya que Leh permanece ocho meses al año sin comunicación por carretera ya que las vías que conducen a Manali y Srinagar se encuentran cerradas por la nieve.

Leh es tal cual me lo imaginaba: árido, muy montañoso, amigable, en un principio asfixiante porque estamos a 3600 metros, con un ambiente turístico de aire montañero y una población budista de ojos rasgados, tez morena, piel curtida por un sol cuyos rayos a esta altura no son filtrados y costumbres fuertemente arraigadas.

El punto central de Leh es el bazar y sus calles aledañas en las que además de ver a los campesinos de los alrededores vendiendo sus productos encontrarás artículos de montaña de todo tipo, tiendas de alquiler de motos, agencias de trekking y cientos de restaurantes y alojamientos.

Las calles de Leh están bastante limpias para el estándar indio, menos acústicamente contaminadas y son agradables para caminar a pie. Callejeando tarde o temprano acabarás en la subida que conduce al palacio de Leh aunque para tener mejores vistas Sigue leyendo

27-28 Carretera de Manali a Leh

 

Estaba tan emocionada ante mi llegada a las lejanas tierras de Ladakh que no quería perder tiempo en Manali. Me entraron las prisas con la emoción y no quería ver ni los templos, ni las aguas termales, ni las cascadas de Manali.

Sólo quería usar esta ciudad como punto intermedio en mi ruta a Leh que prometía ser una de las carreteras con mejores vistas del mundo ya que durante 475km se cruzan picos de hasta 5000 metros y se pasa por todo tipo de paisajes entre ellos bosques, valles, cañones, montañas lunares… Ante estos paisajes sientes que eres nadie, un simple punto en La Tierra.

Entre las distintas opciones que se plantean para llegar a Leh estas son mis opiniones:

  • Si fuera millonaria hubiera alquilado un 4×4 con conductor y hubiera hecho la ruta en 4 días porque el paisaje es increíble y te apetece parar donde te da la gana.
  • Si fuera una conductora experimentada de moto de gran cilindrada o si hubiera conocido a algún motero/a, no hubiera dudado en pagar el tour de una semana para ir hasta Leh sobre dos ruedas.

24-26: McLeod Ganj, la fe mueve montañas

 

No estoy soñando, escasos días me separan de irrumpir en la cordillera del Himalaya. Detrás de todos esos picos está el apodado techo del mundo, Tibet. En uno de mis múltiples delirios me imagino emulando la hazaña de Heinrich Harrer “Siete años en el Tibet” colándose en el país de las nieves por la puerta de atrás.

Lejos queda ese Tibet en el que las distancias se medían por los días que tardabas en llegar andando de un sitio a otro. Hoy el Tibet de los relatos que nos enamoraron ya no existe. En este siglo los relatos no hablan de aventuras sino de cómo el férreo control chino ha transformado Tibet, “Viaje a los dos Tibet: de Lhasa a Dharamsala”.

Lo más cercano que podemos conocer de Tibet está en este rincón de India, en el barrio de McLeod Ganj (Dharamsala), donde se estableció el gobierno tibetano en el exilio y donde está la residencia del Dalai Lama. Aunque si te digo la verdad, cuesta evocar Tibet porque lo que te encuentras son cuatro calles llenas de hostels, restaurantes, ruido y mucha gente.

En el Museo Tibetano a través de fotografías y documentales se puede conocer la historia de los miles de tibetanos que llegaron a McLeod Ganj tras cruzar el Himalaya a pie durante Sigue leyendo

22-23: Amristar, el corazón de los sikhs

 

Los días pasan pero para mí todos son sábados. Cada día estoy más contenta de haber cruzado la línea entre el deber de trabajar y el querer viajar durante cuatro meses. Pisar por tercera vez la India es un aluvión de emociones.

Desde la primera vez que escuché hablar de los siks en Nueva Delhi han pasado cinco años. Me llamó tanto la atención que apunté en mi lista de pendientes el templo dorado de Amristar que para los sikhs es como La Meca o El Vaticano y para mi es el sitio mas espiritual de India.

Para entrar en el templo dorado de Amristar hay que cubrirse la cabeza y las piernas seas hombre o mujer, hay que dejar los zapatos en unas estanterías y hay que lavarse los pies. Desde tu entrada al templo te acompañará una música de fondo que convierte el ambiente en relajante.

En el centro del lago está el templo dorado y las colas para entrar son interminables a cualquier hora del día. En el lago veréis a los hombres bañarse (para las mujeres hay Sigue leyendo

19-21 Kuala Lumpur: la oscuridad tapa defectos y alumbra virtudes

 

He de decir que Kuala Lumpur me ha gustado gracias a mi amigo Cheng, si no es por él en algunos aspectos Kuala Lumpur se me hubiera quedado grande y en otros aspectos pequeña. Me ha parecido una ciudad para vampiros, para dormir por el día y vivirla por la noche.

Mi plan barato de torres Petronas incluye un atardecer en el parque KLCC con unas latas de cerveza del 7eleven para ver como cambia la iluminación de la ciudad. Si eres como yo y crees que te mereces un capricho, otro día apunta en tu mapa el roof top del “Heli lounge bar”: por el día es un helipuerto pero por la noche se convierte en terraza con vistas sobre toda la ciudad.

Mi ruta nocturna continuó por el barrio de Bukit Bintang que está lleno de centros comerciales pero a esta hora en la calle también hay música. Seguimos paseando hasta el mercado nocturno de comida en la calle Jalan Alor y optamos por Sigue leyendo

16-18 Pulau Weh, paraíso de Sumatra

 

Tras la aventura con los orangutanes en Bukit Lawang, viajo en un bus nocturno al norte de Sumatra, a la ciudad de Banda Aceh donde cogeré un barco para pasar unos días de relax en la isla de Pulau Weh junto a Cheng. Nos reencontramos después de año y medio!!

La isla de Pulau Weh está muy poco explotada porque la mayoría de turistas van a islas más cercanas a Bali aunque os puedo asegurar que Pulau Weh no tiene nada que envidiar, es un paraíso de agua transparente.

Tu mejor baza para recorrer la isla es alquilar una moto por 100.000 rupias/día(6.40€) y el equipo de snorkel 15.000 rupias/día(1€). Lo intentamos en un día pero hubiera sido mejor en dos porque hay muchos puntos de Pulau Weh en los que parar a hacer snorkel.

Antes de salir de ruta, pide un mapa de Pulau Weh y asegúrate que la moto tiene combustible porque a veces te la dan vacía y en la isla no hay muchos puntos donde comprar una botella de gasolina para repostar.

La ruta que seguimos es Sigue leyendo

12-15 Sumatra: orangutanes en Bukit Lawang

 

Los 118km por carretera y las 5 horas que tardé hacen que empiece a ser consciente de que la infraestructura de Sumatra está menos desarrollada que la de Malasia, que el islam está incluso más presente en la sociedad y que, efectivamente, uno de los motores de la economía de Sumatra es el aceite de palma.

Accesible a pie desde Bukit Lawang, me uní a un trekking de dos días por el parque nacional Gunung Leuser en busca de alguno de los 7000 orangutanes que lo habitan. La caminata no es apta para cualquiera ya que hay que subir y bajar constantemente, hay mucho barro, se camina por piedras, se trepan raíces de los árboles y el clima hace que estés sudando hasta por los párpados.

Entre los dos días vimos 11 orangutanes. Mi cara era un poema y mi emoción cada vez que veía un orangután era comparables a las de un niño pequeño cuando descubre algo increíble. Si observas los gestos de los orangutanes y las rasgos de la cara son muy parecidos a un humano y me sorprendió Sigue leyendo

9-11. Georgetown: la pintura es un poema sin palabras

Al llegar a Penang percibo un ambiente menos musulmán que en Kuala Terengannu y mucho más chino, lo que da a la ciudad un carácter más abierto, incluso se puede encontrar cerveza relativamente “bien” de precio.

Pasear por Penang es como recorrer un museo de historia ya que las casas coloniales de la época británica han quedado ancladas en el pasado o como recorrer un museo de pintura, no hay que perderse ningún rincón o callejón porque muchos de ellos esconden murales que dan rienda suelta a la imaginación.

Georgetown es la ciudad que más me ha gustado no solo para visitar sino para comer. En un especie de comedor chino en el que cada uno se sienta donde pilla tres dim sum de gambas con un bol de arroz pegajoso, un hojaldre relleno de cerdo bbq y una botella de agua costaba 17 ringits, al cambio de hoy 3 euros. Sigue leyendo

5-8. ¿A qué suena la isla de Kapas?

 

A muy corta distancia la isla de Kapas suena a un coco que cae de la palmera, al salto del pez que interrumpe tu brazada y al sonido de las aves. A media distancia la isla de Kapas suena al motor de los barquitos que vienen con provisiones y más aventureros. A larga distancia la isla de Kapas suena a los truenos de la tormenta que tiene lugar en tierra firme y a la llamada al rezo del almuecín procedente de la mezquita de Marang a unos 20 minutos en bote.

Tenemos que cuidar la naturaleza porque no es normal que lugares como Kapas queden pocos. Kapas se ha librado de las carreteras, del asfalto, de la contaminación ambiental y acústica de los vehículos de motor, de la construcción masiva e incluso casi de las tecnologías.

Los cuatro días que he pasado en Kapas han transcurrido a un ritmo totalmente pausado, apenas he mirado el reloj. Me he sentido dueña de mi tiempo, única responsable de escribir las páginas de mi vida y totalmente alejada de los quehaceres impuestos por la sociedad. En parte este era el objetivo de los 105 días de viaje. Sigue leyendo