Rabat: el final de una etapa

 

Nunca me ha gustado la zona de confort, lo rutinario me aburre y necesito buscar constantemente nuevos horizontes y aprendizajes. Sin embargo, esta etapa de mi vida, viajando a la vez que trabajando, ha durado 6 años (he batido con creces mi propio record) y eso significa que ha sido una etapa maravillosa gracias a la que veo el mundo con otros ojos.

Sacando lo positivo, soy una persona sin prejuicios, sin miedo, sin vergüenza (y eso que de pequeña me gustaba esconderme detrás de mi papa para que nadie me viera), con muchos intereses, entiendo a la primera por qué la gente emigra buscando mejores condiciones de vida y soy muy consciente de que en todo el mundo hay gente adorable.

Sacando lo negativo: el ser humano tiene la desgraciada capacidad de acostumbrarse a todo y cosas que hace unos años me producían tristeza ahora las miro con una extraña frivolidad. He perdido la capacidad de asombro, países que para tí pueden ser muy exóticos para mi son “uno más”.

Este punto y final de etapa me ha caído en Rabat, ciudad que visité antaño pero en la que ahora he podido disfrutar más y eso ha cambiado mi opinión de un Rabat estrictamente gubernamental a un Rabat en el que podría vivir porque ni es tan turístico como Marrakech, ni tiene el ritmo agotador de Casablanca ni es tan tradicional como Fez y además se presta a hacer vida social y caminar en paz!!

Muchos viajeros ni se detienen en Rabat pero en mi opinión merece la pena pasar un día y para aprovecharlo al máximo, una posible ruta es esta (en azul las visitas, en negro los restaurantes/cafeterías):

  • Mausoleo de Mohamed V: de diseño árabe-andalusí, alberga los restos del sultan (primer mandatario tras la independencia en 1956) y sus dos hijos.
  • Torre de Hassan: se encuentra el minarete inacabado y las columnas sobre las que iba a construirse la mezquita más grande del mundo.
  • Pasear junto al mar: por la tarde encontramos un ambiente de pescadores y puestos de comida.

  • Visitar la kasba de los Oudayas: dentro de las murallas comienza un laberinto de calles empedradas y casas azules y blancas que bien te pueden recordar a un pueblo andaluz.
  • Ir de compras a la medina: al no estar obsesionados con el turismo se compra mucho más a gusto que en otras ciudades y no es necesario regatear tanto. Además la están reformando y aunque por un lado pierde su esencia por otro lado queda más vistosa.
  • Recorrer la avenida Mohamed V: palmeras y fuentes de acompañan en el paseo por uno de los ejes principales de Rabat que alberga teatros, tiendas, oficina de correos, la estación de tren, el palacio real…

A partir de ahora estaré viviendo en Indiaasí que se avecinan muchos artículos sobre ese maravilloso país, sus costumbres, sus fiestas y qué emociones experimento en primera persona.

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2 comentarios el “Rabat: el final de una etapa

    • Hola Ángela! Ya estoy planeando la primera escapada. Todo apunta a que iremos al “Char Dham Yatra”. Son 4 templos en el Himalaya a los que peregrinan los hindúes. Si te decides a visitar la India, no dudes en escribirme!!!

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