Holbox

Inolvidables noches las que se pasan en los autobuses de segunda clase de México pero todo la incomodidad se ve recompensada cuando llegas a Chiquilá y a las 6am te plantas en el barco que va a Holbox.

Islote perdido en el mar con 40km de largo y 2km de ancho, una joya para los amantes de la calma y los sitios vírgenes. Holbox podría ser el sitio que siempre soñé: días en bikini, correteando descalza por las calles de arena, poca gente, kilómetros de playas solitarias y unos cócteles frente al mar por la noche.

Holbox

Holbox también atrae turismo y sobre todo en los meses de Julio, Agosto y Septiembre donde los valientes se tiran al agua para nadar con el “pescao” más grande del mundo, el tiburón ballena.

Los que me conocéis sabéis que me encantan las puestas de sol. Pues bien, incluyo Holbox en mi top 3 junto con la puesta de sol del cabo Finisterre (Galicia) y Santorini (Grecia).
 
Lo grandioso de Holbox es que aquí no hay ni un solo ruido ni persona que interrumpa el momento .

Puesta sol Holbox

Aquí llega uno de los instantes que más temía del año. Holbox marca el final de mis viajes por México. ¡Gran despedida! 😦 😦 Hoy más que nunca… ¡México lindo y querido!

Campeche

Felicidad y tristeza se juntan cuando empiezas tu última aventura por México. Las emociones se multiplicaban ante la última ciudad colonial, las últimas ruinas mayas y la última isla caribeña. Tres días intensos en los que disfruté hasta el último segundo.

Directos desde la fiesta nos plantamos el sábado en el aeropuerto a las 4.30 a.m dirección Campeche, capital del estado declarada Patrimonio de la Unesco en 1999. Me atrevería a decir que es el estado maya menos explotado en cuanto a turismo.

Campeche

Merecido título para esta ciudad amurallada en cuyo interior podemos ver calles empedradas y casas de colores a cada cuál más vivo. Fuera de la muralla nos espera el malecón con un largo paseo marítimo para ver la puesta de sol.

Ciudad históricamente relacionada con la piratería, Campeche fue protegida por las 6 fortificaciones que fueron construidas a las afueras. Tuvimos tiempo de visitar el Fuerte de San Miguel donde se conservan los cañones que se utilizaban para defender la ciudad de los ingleses, el puente levadizo y el foso.

Campeche

Llega el momento del viaje en el que nos ganamos el premio a motivados/pirados turistas por la sudada que nos dimos para ver las ruinas de Edzna a 45 minutos de Campeche.

Bajo un sol y una humedad de justicia caminamos por el sendero que conduce al edificio principal. El entorno de Edzna fascina por la naturaleza que rodea las ruinas y por la soledad que se respira en la antigua ciudad maya. ¡Por fin! Puedo ver unas ruinas sin cientos de personas alrededor.

Edzna

No hay más tiempo para Campeche. Me quedo con las ganas de ver las ruinas de Calakmul en la frontera con Guatemala pero eso hubiera significado un día más de mis escasas vacaciones.

Mañana madrugamos para ir a Mérida, estado de Yucatan. ¡Nos vemos!

Chichen Itza, Cobá y Tulum

Hasta ahora había visitado tres yacimientos de pirámides mesoamericanas (Teotihuacan, Monte Albán y Palenque) y en Riviera maya visité otros tres con mis padres.

Voy a comentarlos en el orden que, en mi opinión, se deberían ver para evitar decepciones. Empiezo por el que menos me gustó y termino por el que más.

Chichen Itza: 525 d.C hasta su abandono en el siglo XIV . Lo más curioso de esta pirámide es que al atardecer de los días 21 de marzo (equinoccio de primavera) y 22 de septiembre (equinoccio de otoño), en la escalera norte de la pirámide, el sol proyecta triángulos de luz y sombra formando la imagen de una serpiente emplumada. Según la teoría maya, es el dios Kukulcán que desciende del cielo.Hay un monton de vídeos acerca de esto en “You Tube”.

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Chichen Itza fue declarada Maravilla del Mundo. Es un lugar que no deja indiferente a los turistas que vienen una semana a México pero si has visitado más yacimientos del país, Chichen sabe a poco.

Cobá, más antigua que Chichen, no es maravilla del mundo pero a mí me encantó. Desde la entrada se caminan 2 km entre la selva y…chan chan chan, aparece la Gran Pirámide. Desde abajo se aprecia que es bastante alta, lo que no queda tan claro es que está casi vertical, cosa que notas cuando ves que te cuesta subir.

Por suerte fuimos temprano, y eso nos permitió vivir en Cobá un momento de soledad con kilómetros y kilómetros de selva a nuestros pies observados desde la cima de la pirámide.

Ruinas Cobá

Y por último, la joya de la corona, las ruinas de Tulum. Encima del acantilado y rodeadas de agua turquesa fueron la ciudad de los mayas que se dedicaban al comercio marítimo con rutas que llegaban hasta Belice! La zona está llena de iguanas que se creen que las ruinas son suyas ¡Cuidado! No las pises.

Tulum

Como curiosidad, el calendario maya se termina el 21 de Diciembre de 2012! Algunos lo interpretan como un cambio de era y otros como el fin del mundo. Por esto o por otras razones, el calendario maya era el souvenir más vendido.

Riviera I: Sian Kaan

Sian kaan, que en lengua maya quiere decir “lugar donde nace el cielo”, fue una de las excursiones que hicimos en Riviera.

Sin duda, mi día preferido porque es de las pocas zonas de Riviera Maya donde la naturaleza se mantiene virgen, libre de lujosos hoteles y millones de turistas.

Para llegar a la reserva natural de Sian Kaan tuvimos que conducir hasta Tulum por autopista y desde ahí coger una pista de tierra durante 58km que tardamos en hacer 2 horas y… cierto! La ruta es complicada pero no tiene desperdicio porque la carretera cruza la jungla y cuando los árboles te dan un respiro, puedes ver a la izquierda el mar y a la derecha lagunas.

Camino Punta Allen

Una vez que llegas a Punta Allen, ves un pueblo poco desarrollado, con casas de madera y palapas ¡Encantador! Te puedes unir a uno de los botes/barcas que hacen los tours. Nosotros fuimos a ver tortugas que salían a la superficie a respirar, familias de delfines que surcan los mares, estrellas de mar y pelícanos.

Tortuga

En Sian Kaan vimos a los animales en su habitad y no en piscinas donde son forzados a tomarse fotos con los turistas. Llega el momento de hacer snorkel y ver el arrecife. Aunque el de Sian Kaan no es de los mejores de México, se puede observar una amplia variedad de plantas, peces de colores y algún que otro bicho raro que no se identificar.

Delfines

Tras demostrar nuestras habilidades en el mar, nos llevaron a ver unas piscinas naturales que se forman en el centro del océano. Parece mentira estar en mitad del mar, entre aguas cristalinas y con el agua por la cintura.¡Esto si que es el Caribe! En Sian Kaan puedes encontrar esos paisajes que aparecen en revistas, postales, anuncios…

Por último, comida en un chiringuito al borde del mar, en nuestra mesa de madera, entre cuatro palmeras.

Punta Allen

Conclusión: para vivir la esencia caribeña, alquila un coche y aléjate, por un día, de los focos turísticos. Sian Kaan mola!