¡Buen camino! Empiezo mis días de peregrina en Roncesvalles, inicio del camino francés. Me habían dicho que este camino estaba muy masificado pero no me esperaba que nos fuéramos a juntar 240 peregrinos/”gente vario-pinta”.
Dormí en el antiguo albergue de Roncesvalles que parece haber sido una iglesia gótica. Aquí no hay gallo mañanero, para eso están los peregrinos que se le levantan a las 5.30!! Me hago la remolona en el saco de dormir porque no me quiero levantar 🙂
Otros peregrinos me cuentan que en el albergue nuevo el hospitalero canta “Aleluya” a las 6am a pleno pulmón. Ese hombre es archiconocido porque lo hace todos los días!
Amanece en Roncesvalles con niebla y frío. Ahora agradezco cargar en mi mochila el impermeable y la cazadora. En el primer tramo se cruza un bosque pirenaico verde y denso. El paisaje es una delicia y hace que los kilómetros se pasen volando. Cuando me doy cuenta ya veo los primeros pueblos navarros del pirineo.