De Aswan a Luxor navegando por el río Nilo

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El río Nilo que yo he visto no tiene nada que ver con el que relató Gustave Flaubert en “El Nilo. Cartas de Egipto” en 1970 o el río Nilo que describió Terenci Moix en 1970 en sus “Cartas a la sombra de los faraones”. Pero estas lecturas me han servido para comparar el antes y el ahora del río y para darme el privilegio de viajar al pasado.

El río Nilo fue, es y será una fuente de inspiración para escritores, cineastas, historiadores, fotógrafos, pintores, arqueólogos, etc, pero también fue, es y será la fuente de 6853km que da vida a Egipto y que hace posible que este país este habitado. Esto hace que en un basto territorio donde el desierto lo quiere devorar todo, la mayoría de los 97 millones de egipcios, viva apiñada en las cercanías del río Nilo.

A mil kilómetros de la desembocadura, zarpando en Aswan, noto que las orillas del río Nilo han evolucionado de forma distinta. Mientras en el lado Este veo tren, carreteras decentes y edificios feos que descolocan el paisaje, en el lado Oeste se mantienen los pueblos de casas bajas y los cultivos. Más tarde pude comprobar que cuánto más al Norte navegas, más desarrolladas están ambas orillas del río Nilo

Estas primeras horas navegando también me han dejado pensativa acerca de la anchura del río. En la distancia, los barcos de mercancías y cruceros parecen de juguete y aunque las orillas siempre están visibles la distancia hace que no se pueda apreciar cómo transcurre la vida entre las palmeras.

A lo largo del cauce del río Nilo se encuentran templos, como el de Kom Ombo, Sigue leyendo

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