El Cairo: reflexiones de una principiante

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Es más fácil frotar una lámpara y que salga un genio que encontrar un taxista honesto en El Cairo. Los intento evitar porque me taladran la cabeza con el regateo y no me fío pero cuando llegas al aeropuerto por la noche, no te queda otra. En este caso fueron 200 libras (unos 9€) y la impresión de que en El Cairo siempre hay atasco sea la hora que sea.

El libro “Taxi” de Khaled Al Khamissi deja entrever que además de taxistas y timadores son humanos que sienten y padecen “Divido mi día en tres partes: una para el taxi, otra para mi mujer e hijos y otra para pescar en el Nilo y purificar mi alma”. No obstante, yo siempre que puedo cojo el metro de El Cairo por 2 libras y voy tan a gusto en el vagón de mujeres.

En El Cairo esperaba ver menos chilaba en ellos, más melena al aire en ellas y ninguna mujer cubierta totalmente. Sin embargo, el primer viaje en metro y furgoneta me hace cambiar de idea. Las mujeres me comentan que en Egipto se ha pasado progresivamente de mujeres en falda y sin velo en los años 70, a mujeres tapadas en el año 2018. Algunas lo achacan al gobierno y otras a la migración de la población rural a la capital.

Y no sólo hay que ser religioso sino que también hay que demostrarlo.. Vi a muchos hombres como con una cicatriz o herida y en una conversación salió que ese “cosa rara” llamada zibiba la tienen los hombres que rezan mucho ya que rozan su frente con la alfombra. Así cinco veces al día.

Mi atracción por El Cairo tiene un antes y un después de cruzar las puertas de la muralla cuyo chirrido lleva centurias de historia a cuestas. Un simple paso adelante o atrás me muestra dos versiones de El Cairo: una la caótica y destartalada y otra la atrapadora y monumental. Sin saberlo estaba ante la mezquita Al Hakim cuyos minaretes son los más antiguos de El Cairo (hablamos de hace casi 2000 años).

Desde la mezquita Al Hakim a la mezquita El Moez paseo entre calles dominadas por un color tierra, panaderías con el horno en plena calle, terrazas donde los egipcios ya están con el té de por la tarde y la shisha y entre tiendas que lo mismo son de souvenirs como son de básculas. En este paseo hubo rincones que por momentos me transportaban a Córdoba.

No muy lejos, encuentro la Mezquita de Hussein donde truena que no suena la llamada al rezo mientras saboreo una bebida de limón y menta. Hace unos años, junto con el bazar el khalili, esto debió ser de lo más estresante pero a pesar de que el turismo se está recuperando todavía no se siente agobio.

He caminado como si las vacaciones se acabaran mañana así que para reponer fuerzas como en uno de los sitios más conocidos de El Cairo, el restaurante Abou Tarek donde sólo se sirve Koshari, un plato típico egipcio hecho de pasta, arroz, garbanzos, lentejas y salsa de tomates con alguna especia. Una bomba!!

No he parado. Creo que en el trayecto en tren nocturno de 12 horas a Aswan voy a dormir como una marmota. 😀

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3 comentarios el “El Cairo: reflexiones de una principiante

  1. Pingback: Itinerario de viaje a Egipto | ÓRALE COMPADRE!

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