42-43 Srinagar: la joya de Cachemira

 

Son sólo 300km y sin embargo se siente como si hubiera cambiado de país. Tras dos semanas en Ladakh más próxima al Himalaya, ahora me siento un poco desubicada en Cachemira por el fuerte contraste de paisaje, religión, fisonomía y vestimenta de la población.

A pesar de que Srinagar (capital de verano del estado de Cachemira) es un lugar único en India, son pocos los turistas que vienen a esta zona por la mala prensa de la ciudad respecto a los conflictos con Pakistán. Los atardeceres leyendo en el embarcadero de cualquier house boat en mitad del lago Dal te deberían servir de excusa para venir a Srinagar y olvidarte de los prejuicios.

Otro orgullo de la ciudad son sus jardines Muhal y para llegar a ellos desde el lago Dal tienes que coger unos jeeps compartidos por 10-20 rupias el trayecto.

Los primeros jardines que visité son los de Shalimar Bagh, construidos hace mas de cuatro siglos por el emperador para su mujer. Los jardines conectan bajo tierra con el lago Dal y por ello hay un montón de fuentes y canales. El lugar roza la perfección excepto porque una vez más los indios no valoran lo que tienen. Cuestión de educación, decenas de niños ensuciando el agua y los profesores ni “muuu”.

Los jardines Nashiq son incluso más impresionantes que los anteriores porque están construidos en diferentes niveles comunicados por cascadas. Caminando por los jardines, la población se acerca con curiosidad y quieren interactuar conmigo a toda costa. Sin preguntarles, sale de ellos decir que aunque pertenezcan a India no se sienten indios y aunque físicamente y religiosamente se parezcan a Pakistán tampoco se sienten de allí.

Confiaba en que esta noche dormiría de tirón pero me tentó un plan que hizo que a las 5am estuviera cogiendo una sikara, embarcación típica de Srinagar, para ver amanecer en el lago Dal e ir al mercado flotante en el que los habitantes de lago Dal venden sus vegetales cosechados en huertos flotantes a los propietarios de las tiendas de la ciudad. (300 rupias, 2 horas).

Sabía que la parte antigua de Srinagar iba a ser menos romántica que todo lo que había vivido hasta el momento pero no me quería quedar con la duda. Si te enseño esta foto pensarás que estos barrios con mezquitas a cuya arquitectura no estamos acostumbrados son una maravilla pero si giro la cámara 180º entonces encontraras las curiosas mezquitas rodeadas de lo primero que te imaginas cuando pronuncias “India”, you know what I mean.

Para visitar esta zona toma cualquier autobús urbano que circule por la carretera que va hacia Leh. El precio del bus depende de los km que hagas y oscila entre 6 y 17 rupias. Una vez más, evita la mafia de los tuktuk/rickshaw.

Srinagar me ha gustado pero hay algo que me empuja a continuar el viaje y es que no puedo caminar más de cien metros sin que alguien se dirija a mí. En el embarcadero de la guest house “New green View” en mitad del lago Dal todo es romántico y perfecto pero tan pronto como piso tierra firme, no me dejan disfrutar de los paisajes.

Soy consciente de que necesitan que el turismo vuelva pero también deberían ser conscientes de que si agobian, la gente se pira.

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