24-26: McLeod Ganj, la fe mueve montañas

 

No estoy soñando, escasos días me separan de irrumpir en la cordillera del Himalaya. Detrás de todos esos picos está el apodado techo del mundo, Tibet. En uno de mis múltiples delirios me imagino emulando la hazaña de Heinrich Harrer “Siete años en el Tibet” colándose en el país de las nieves por la puerta de atrás.

Lejos queda ese Tibet en el que las distancias se medían por los días que tardabas en llegar andando de un sitio a otro. Hoy el Tibet de los relatos que nos enamoraron ya no existe. En este siglo los relatos no hablan de aventuras sino de cómo el férreo control chino ha transformado Tibet, “Viaje a los dos Tibet: de Lhasa a Dharamsala”.

Lo más cercano que podemos conocer de Tibet está en este rincón de India, en el barrio de McLeod Ganj (Dharamsala), donde se estableció el gobierno tibetano en el exilio y donde está la residencia del Dalai Lama. Aunque si te digo la verdad, cuesta evocar Tibet porque lo que te encuentras son cuatro calles llenas de hostels, restaurantes, ruido y mucha gente.

En el Museo Tibetano a través de fotografías y documentales se puede conocer la historia de los miles de tibetanos que llegaron a McLeod Ganj tras cruzar el Himalaya a pie durante varios días, a temperaturas infernales, sin calzado adecuado, sin material de montaña y con escasez de comida. Por eso digo que la fe mueve montañas, si no que alguien me explique de donde sacaron fuerza.

También fue interesante la visita al monasterio porque di con un monje encantado de socializar y contar su historia con pelos y señales. Además observé detalles que había leído previamente en el libro “Entre las montañas de Tibet”.

Por ejemplo, hay muchas personas girando las ruedas de oración en las que está escrito el mantra om mani padme hum. Girar dicha rueda tiene el mismo efecto meritorio que recitar las plegarias. Lo mismo sucede con una especie de sonajero que llevan las abuelitas.

O por ejemplo, verás a tibetanos haciendo la kora, una peregrinación que se realiza en el sentido de las agujas de reloj alrededor de un edificio sagrado como puede ser el monasterio tibetano (hay un sendero de 2km) o el templo que se encuentra en el centro de Mc Leod Ganj.

A parte de temas tibetanos, desde Mc Leod Ganj fui caminando a Bangsu waterfall y Daramkot que tiene buenas vistas del valle. Otros aprovechan para clases de cocina o yoga. Este sitio os puede dar una idea de los precios que se manejan. En mi opinión con dos días enteros en Mc Leod Ganj es suficiente.

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