22-23: Amristar, el corazón de los sikhs

 

Los días pasan pero para mí todos son sábados. Cada día estoy más contenta de haber cruzado la línea entre el deber de trabajar y el querer viajar durante cuatro meses. Pisar por tercera vez la India es un aluvión de emociones.

Desde la primera vez que escuché hablar de los siks en Nueva Delhi han pasado cinco años. Me llamó tanto la atención que apunté en mi lista de pendientes el templo dorado de Amristar que para los sikhs es como La Meca o El Vaticano y para mi es el sitio mas espiritual de India.

Para entrar en el templo dorado de Amristar hay que cubrirse la cabeza y las piernas seas hombre o mujer, hay que dejar los zapatos en unas estanterías y hay que lavarse los pies. Desde tu entrada al templo te acompañará una música de fondo que convierte el ambiente en relajante.

En el centro del lago está el templo dorado y las colas para entrar son interminables a cualquier hora del día. En el lago veréis a los hombres bañarse (para las mujeres hay un sitio reservado), veréis (que no escucharéis) dentro de unas vitrinas a unos sikhs leyendo sin parar las enseñanzas del gurú y veréis unos árboles donde los sikhs se paran a rezar.

La generosidad es una de las cualidades de los sikhs, de hecho, en el templo dorado detrás del edificio con dos minaretes hay un comedor que sirve comida gratuita. Este comedor se mantiene gracias a donaciones y al trabajo de los voluntarios que cocinan, sirven y friegan los platos. Tu también puedes comer pero deja un donativo.

Los sikhs pasean con indiscutible orgullo su turbante y no os voy a negar que son atractivos y elegantes. Sin embargo, me equivoqué pensando que tenían una mentalidad más abierta. Conocí a dos chicos cerca de los 30 años viviendo con el miedo de “bebo alcohol pero que no me vea el vecino, ni el amigo de mi papa ni…”, “que no me vean con una chica extranjera…”. Estos ejemplos son unos de los muchos que os podría contar de primera mano.

Además del templo dorado aprovechamos para acercarnos a Wagah, la única zona fronteriza abierta para personas entre India y Pakistan. Todos los días a las 19:00 se celebra la ceremonia del cierre de frontera. Alrededor del templo dorado hay muchos taxistas ofreciendo transporte. Si el tuk tuk está lleno no pagues más de 100 rupias por cabeza.

A la ceremonia del cierre de frontera acude muchísima gente, miles, con banderas y la cara pintada. La multitud enloquece con la música y responde a los gritos del animador. Una vez que se para la música comienza la demostración de fuerza por parte de los soldados de ambos bandos. Mi opinión es que este tipo de eventos en lugar de promover la paz, recuperan el odio del pasado aunque como curiosidad está bien ir a ver el evento.

Por lo demás Amristar cumple con el protocolo de India: cuidan los monumentos y los lugares sagrados a la perfección pero son incapaces de quitar la basura de la calle y deja de tocar el claxón.

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