12-15 Sumatra: orangutanes en Bukit Lawang

 

Los 118km por carretera y las 5 horas que tardé hacen que empiece a ser consciente de que la infraestructura de Sumatra está menos desarrollada que la de Malasia, que el islam está incluso más presente en la sociedad y que, efectivamente, uno de los motores de la economía de Sumatra es el aceite de palma.

Accesible a pie desde Bukit Lawang, me uní a un trekking de dos días por el parque nacional Gunung Leuser en busca de alguno de los 7000 orangutanes que lo habitan. La caminata no es apta para cualquiera ya que hay que subir y bajar constantemente, hay mucho barro, se camina por piedras, se trepan raíces de los árboles y el clima hace que estés sudando hasta por los párpados.

Entre los dos días vimos 11 orangutanes. Mi cara era un poema y mi emoción cada vez que veía un orangután era comparables a las de un niño pequeño cuando descubre algo increíble. Si observas los gestos de los orangutanes y las rasgos de la cara son muy parecidos a un humano y me sorprendió la fuerza que tienen en los brazos y la agilidad para colgarse de rama en rama.

Paramos a comer en mitad de la selva y vivimos una escena mágica. Atraídos por el olor, una mama y su cría se acercaron a escasos metros de donde estábamos, atreviéndose incluso a extender su mano, sólo les faltaba hablar. La madre permanece con su cría unos seis años hasta que esta es capaz de valerse por sí misma.

Camino del campamento, cuando pensábamos que ya no veríamos más orangutanes, apareció el más grande, el más viejo, el tamaño de su mano era superior a la cabeza de un humano. Lejos de asustarse, se quedó postrado en la rama de los árboles y nos regaló muchos minutos de fotos y miradas cómplices.

Ya en el campamento aprovechamos para bañarnos en el río mientras los guías preparaban la cena. Dormir encima de una piedra es muy incómodo pero esto queda olvidado cuando la naturaleza te hace partícipe de su día y su noche, dejas de pensar en la piedra para pensar en la suerte de dormir con los ruidos de los orangutanes.

A la mañana siguiente más regalos, desde el río se veía a los orangutanes saltar de rama en rama. El segundo día no tuvimos tanta suerte pero finalmente conseguimos ver a Mina (la orangután agresiva) y terminar nuestra excursión haciendo tubing hasta Bukit Lawang.

No solo los orangutanes, también forman parte de mi memoria los guías Jojo, Walter y Ameh que hicieron de estos dos días algo inolvidable. Confío en volver a Bukit Lawang porque me quedé con ganas de pasar más tiempo caminando río arriba y al menos otro día para hacer una caminata hasta una cima desde donde se ve un volcán activo de Sumatra.

Me volvería a alojar una y mil veces en RAINFOREST GUEST HOUSE porque el personal es adorable, la ubicación enfrente del río inmejorable, la ensalada de aguacate está para chuparse los dedos, la cerveza es barata, las hamacas invitan a descansar y la noche a cantar.

Que duro irse de este sitio. Próximo parada, el norte de Sumatra directa a la isla de Pulau Weh.

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