Camino de Santiago. Etapa 30. Barbadelo – Gonzar (26 km)

Esto es histórico. He podido dormir sin despertarme en toda la noche así que empiezo con energía. Aunque el otro día perdí mi linterna, desapareció ladera abajo, salgo del albergue a oscuras. Un peregrino vio mi cara de “oh, socorro, voy a perderme” y me regaló una linterna que le sobraba.

La parte positiva de madrugar es que día tras día disfruto de un nuevo amanecer en un sitio diferente. La parte negativa es que tan pronto no hay nada abierto para desayunar. Hoy no he encontrado un bar hasta 8km después de salir pero no fui la única.

Suena mi móvil a las 8am. Es Joanna que viene detrás “¿Ves algún Bar? Tengo hambre”. A los diez minutos, terracita y todos los peregrinos a desayunar. Esta parada me hizo ilusión porque me encontré con gente que no veía hace cuatro días. Ellos también forman parte de mi historia en el camino.

Amanecer Barbadelo

El siguiente tramo de bosque lleno de cruces con ofrendas lo compartí con un nuevo amigo. Al principio me dio miedo, después le cogí cariño y terminé hablando con el: un perro. Juntos vivimos el gran momento del día, cruzar el río Miño para entrar en la población de Portomarín. Nos sentamos a observar el paisaje y nos fuimos al centro del pueblo a ver la iglesia.

Y cuando ya tenía al perro dominado, cuando ya pensaba que el perro era mío y otros peregrinos también lo pensaban, el listillo me abandonó y se fue con otros.

Miño Portomarin

Pero el camino sigue y montaña arriba de nuevo. En el tramo hasta Gonzar me cruzo con muchos “lisiados”. Estos son los que empezaron ayer y todavía no están en forma. Cuando llego al albergue Jose&Clara ya están allí. Este pueblo marcará el comienzo de una amistad mucho más cercana!

¡Hasta mañana!

Anuncios

4 comentarios el “Camino de Santiago. Etapa 30. Barbadelo – Gonzar (26 km)

  1. jajajaja me meo con la anecdota del tengo hambre. Y menuda hambre!!!

    Ahí es cuando nuestros caminos periodicamente se alejaron :), donde empiezas a darte cuenta de que ahí todos somos iguales y que no se está solo. Recuerdo cuando conocí a una chica superpositiva del camino que hacía el viaje como modo de culmina con los cambios de su vida y la mujer que me curó los pies sin conocerme de nada y la ilusión tonta de encontrarte a gente que sólo conoces de 3 días y que por lo que sea “has conectado”.

    Y cuando ves Portomarin, tan precioso con el miño se te hace imponente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s