Camino de Santiago. Etapa 3. Pamplona – Puente de la Reina (24km)

Las ampollas me dan un respiro y con las plantillas que me he comprado y los parches todo apunta a que podré completar la etapa.

Salgo de Pamplona por la plaza del ayuntamiento desde donde se da el chupinazo. Pasamos por la ciudadela, la universidad y siguiendo por la zona urbana llegamos a Cizur menor.

ayuntamiento Pamplona

Hoy tocan largos campos de trigo de momento verdes porque el calor todavía no ha llegado al norte de España. Desde aquí ya se ve a lo lejos el Alto del Perdón, punto clave de la etapa, con los molinos de las centrales eólicas.

El nombre de esa montaña hace que cuando camino sola piense en la palabra “perdón”. ¿Puedes perdonar a alguien que te ha hecho polvo y quedarte con todo lo positivo? Poco a poco…

La subida es larga y en algunos tramos muy empinada. Ya divisamos Zariquiegui donde nos han dicho que hay un bar para reponer fuerzas antes de enfrentarnos a la última cuesta. Como voy despacio me alcanza un señor con un buen tema de conversación.

En verano colabora como guía del Camino de Santiago en una asociación de niños con síndrome de down. Sus conocimientos sobre la enfermedad, su experiencia y el cómo los niños día a día se superan han hecho que me olvide de la subida y pasara unos kilómetros concentrada en su historia.

Zariquiegui

Ya estoy en el Alto del Perdón donde el viento sopla por todos los lados. Me hago la mítica foto con el monumento al peregrino, miro un rato al horizonte y a todo lo que he dejado atrás. La bajada es dura porque está empinada y con muchas piedras sueltas. Esto pone a prueba las rodillas de todos los peregrinos.

Alto del perdón

Tierra a la vista! Ya se ven los últimos pueblos de la etapa: Uterga, Muruzabal y Obanos. Estoy deseando llegar al primero de ellos para quitarme las botas y seguir la etapa con unas zapatillas de treking. Para hacer el final más llevadero decido parar en los bares para descansar con una cerveza en mano.

Con una sonrisa llego a Puente de la Reina y un día más consigo cama en el albergue. Aunque estamos todos físicamente “tocados” no nos queremos perder el primer pueblo con estilo románico del camino. Durante estos días hemos visto muchos puentes, pero ninguno tan grande ni tan bien conservado como el de Puente de la Reina.

Puente de la Reina

La gente en el camino es solidaria. Desde ayer que tuve problemas con las ampollas muchos han venido a ofrecerme su ayuda, a traerme el desayuno, a preguntarme si quería algo de la farmacia…Cada uno sufre sus males del peregrino y entre todos intentamos ayudarnos.

¡Qué gran día!

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